«EL ÚLTIMO ANZUELO», DE MATÍAS MARTÍNEZ

UNA MIFF ENTREVISTA DEL DOMINGO SOBRE UN CORTO RODADO EN MEQUINENZA

Hoy, en la MIFF ENTREVISTA DEL DOMINGO, hablamos con el director Matías Martínez. Un cortometraje rodado en Mequinenza, en toda su intensidad, y con una excelente fotografía en blanco y negro.

Avui, a la MIFF ENTREVISTA DEL DIUMENGE, parlem amb el director Matías Martínez. Un curtmetratge rodat a Mequinensa, amb tota la seva intensitat, i amb una excel·lent fotografia en blanc i negre.

(EN): Parece que te habías dedicado hasta ahora a la fotografía. Sin embargo, en este trabajo has dirigido. ¿Te has sentido cómodo? ¿Cómo fue la experiencia?

Siempre he entendido la fotografía como una forma de contar historias. Cada imagen contiene un movimiento que permanece más allá del instante. Desde el principio, el movimiento siempre ha estado presente en mi forma de crear.

Por eso El Último Anzuelo no ha supuesto un cambio de lenguaje, sino una evolución natural. Al final, dirigir, aunque llevas una planificación, consiste en escuchar, confiar y dejar espacio para que las cosas ocurran. Ha sido una experiencia muy intensa y enriquecedora, que me ha confirmado que el cine es un espacio donde quiero seguir explorando y creando.

(EN): La verdad que lo que dices suena muy bien, tiene lógica. El corto tiene una excelente fotografía en blanco y negro. ¿Por qué elegiste rodar así? ¿Lo prefieres al color o lo exigía la historia?

En AULIAK trabajamos siempre en blanco y negro, tanto en fotografía como en cine. Es nuestra manera de mirar el mundo. El color puede ser muy bello, pero también distrae. El blanco y negro deja al descubierto lo esencial: los rostros, la luz, el paisaje y el paso del tiempo.

En El Último Anzuelo, además, me interesaba esa sensación de memoria, de algo que podría haber ocurrido ayer o hace cincuenta años. El blanco y negro reforzaba ese universo emocional y esa frontera difusa entre la memoria y la realidad.

En la foto de abajo, el director Matías Martínez.

(EN). Suena un poco al maestro Andrei Tarkovski, así que tiene muy buena pinta. Creemos que el público se identificará con esas imágenes del pantano y del castillo. Es evidente que rodaste en Mequinenza. ¿Cómo fue rodar aquí? ¿Lo aconsejas?

Mequinenza no es solo el escenario de El Último Anzuelo; es uno de sus personajes. Tiene una fuerza visual increíble, pero, sobre todo, tiene alma. Hay una relación muy especial entre el río, el pueblo y la memoria del lugar, y todo eso acaba impregnando las imágenes casi sin proponérselo.

Además, nos sentimos muy bien acogidos. Rodar siempre es complicado, pero cuando encuentras un lugar donde la gente se implica y entiende el proyecto, todo resulta mucho más fácil. Sin duda volvería a rodar allí. Es uno de esos lugares que el cine agradece porque ya cuentan historias antes incluso de encender la cámara.

Una imagen del cortometraje.

¡Muchas gracias por la entrevista!

Este y el resto de cortometrajes seleccionados en el MIFF 2026 podrán verse en el Cine Sala Goya de Mequinenza, del 3 al 6 de septiembre. Muy pronto, tendremos lista la programación del festival, así como toda una serie de novedades previstas para esta edición.

¡Feliz domingo!

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