Mequinenza

Mequinenza se sitúa en el extremo oriental de Aragón, en la provincia de Zaragoza, y forma parte de uno de los once municipios de la Comarca del Bajo/Baix Cinca. Situada en la confluencia de los ríos Ebro, Cinca y Segre hace que Mequinenza se localice en la masa fluvial más grande de la Península Ibérica.

El actual núcleo de Mequinenza, situado como la desaparecida villa a los pies de su imponente castillo, es sin duda el fiel reflejo de un pueblo que ha querido y quiere seguir escribiendo su historia. Hoy Mequinenza es una villa moderna y dinámica, repleta de vitalidad, donde sus gentes son amables y acogedoras. El trazado rectilíneo y racional de sus calles, así como las espaciosas y soleadas plazas, entran en ebullición durante sus fiestas patronales en septiembre y en invierno para honrar a San Blas y Santa Águeda con un tradicional Carnaval.

El carácter de sus gentes de Mequinenza se ha ido forjando a lo largo de siglos de historia, un carácter luchador pero a la vez afable, un carácter tenaz pero a la vez acogedor, unas gentes que aman a su pueblo, su tierra y sus ríos.

La construcción de los embalses de Mequinenza y Ribarroja de Ebro, a finales de la década de los años 60, supuso un duro golpe para la población, que debió abandonar la antigua villa, así como gran parte de las minas de lignito, indústrias y las fértiles tierras de las riberas de los ríos y finalizó la tradicional navegación fluvial y el Camino de Sirga. Lejos de que quedara en el olvido, los mequinenzanos supieron reponerse y siguieron escribiendo su historia, la historia de la nueva Mequinenza.

Mequinenza ofrece a sus visitantes un entorno privilegiado, donde la naturaleza se confunde con la historia, donde la historia se confunde con su gente, y donde su gente recibe con amabilidad.

La localidad también osee un campo de regatas de renombre internacional, numerosas instalaciones deportivas, y en el ámbito cultural destacan los Museos de Mequinenza (Museo de la Mina, Museo de la Historia de Mequinenza y Museo del Pasado Prehistórico) así como el trazado del Pueblo Viejo de Mequinenza. El atractivo entorno natural, cuyas vistas se pueden disfrutar desde el Castillo de Mequinenza, es un referente mundial a nivel de pesca y también un paraíso para la observación de aves.

Mequinenza es un lugar donde la historia, la cultura y el paisaje se únen de una forma singular.